12 de febrero de 2021
El sueño de una doctora
Coverage se enorgullece de publicar columnas que comparten la perspectiva de médicas afroamericanas pertenecientes a la red de Diva Docs del área metropolitana de Boston. Hoy, la Dra. Oneeka Williams, cirujana uróloga de Emerson Urology en Concord, Mass., y profesora clínica asistente de urología en la Tufts Medical School, comparte sus pensamientos con la Dra. Philomena Asante, líder de Diva Docs Boston y creadora de la serie Diva Docs, ganadora de los Digital Health Awards por Coverage.
Un sueño postergado no tiene que convertirse en un sueño abandonado. Crecí en Guyana y Barbados, hija de una mujer que soñaba con ir a la facultad de medicina. No disponía de los recursos para hacerlo, por lo que mi madre se convirtió en una profesora de ciencias sumamente apasionada y me transmitió su amor por la ciencia desde muy temprana edad. Yo soy ese sueño hecho realidad.
Cuando tenía 13 años, me di cuenta de que quería ser médica, un deseo que vino acompañado del primero de muchos obstáculos. La física, un requisito previo para ingresar a la facultad de medicina, no se enseñaba en las escuelas para niñas, así que me transfirieron a una escuela para niños y fui la primera niña en la clase de secundaria de mi hermano gemelo. Luego me destaqué no solo en física sino también en el resto de las clases de ciencias y matemáticas. Me gradué de la escuela secundaria y me matriculé en la Johns Hopkins University con una especialización en Biofísica. Fue entonces que el asesor premédico me informó durante mi semana de orientación que no ingresaría a ninguna facultad de medicina estadounidense. Por desgracia, era una experiencia bastante frecuente entre los estudiantes afroamericanos. De todas maneras, persistí y vine a Harvard para estudiar medicina cuatro años después.
Me enamoré de la cirugía cuando entré al quirófano durante mi rotación quirúrgica general como estudiante de medicina de tercer año. Durante una rotación de urología para pacientes ambulatorios en West Roxbury VA, vi de primera mano que los urólogos trabajaban no solo para restaurar la salud de sus pacientes, sino también su esperanza.
Tuve una epifanía: amo tratar a los pacientes de forma integral.
Disfruto del enfoque multidisciplinario en la atención del paciente, el cual ofrece opciones tanto quirúrgicas como médicas. Valoro poder tratar a pacientes diversos —jóvenes y ancianos, varones y mujeres— y me encanta establecer relaciones a largo plazo con mis pacientes.
Como uróloga, me ocupo de los órganos del tracto genitourinario, incluidos la vejiga, los riñones, el piso pélvico, la próstata, los testículos, los uréteres, la uretra y algunos aspectos de la vagina. Los urólogos tratan pacientes con cáncer, infecciones, cálculos, malformaciones o cualquier otra disfunción que afecte a estos órganos.

Grandes disparidades
A uno de cada ocho hombres en los EE. UU. se le diagnosticará cáncer de próstata durante su vida. Los hombres afroamericanos tienen más probabilidades de que se les diagnostique cáncer de próstata, más probabilidades de que se les diagnostique a una edad temprana o en una etapa grave, y más probabilidades de morir de cáncer de próstata en comparación con los hombres de raza blanca. Los pacientes afroamericanos tienen más probabilidades de tener un cáncer de vejiga más avanzado cuando se les diagnostica, en comparación con los de raza blanca. Los hombres y mujeres afroamericanos tienen más probabilidades de tener cáncer renal y de riñón que las personas de raza blanca.
Las razones de estas disparidades responden a diversos factores y algunas se desconocen. Por ejemplo, aunque sabemos que hay algunas mutaciones genéticas que influyen en el aumento del riesgo de cáncer de próstata en hombres afroamericanos, todavía no hay una explicación biológica clara. Aún hay investigaciones en curso.
Sí sabemos que la pobreza y otros determinantes sociales de salud afectan de manera desproporcionada a los afroamericanos. Sabemos que los afroamericanos enfrentan obstáculos a la hora de recibir atención médica. Sabemos que el acceso a alimentos saludables, ejercicio, educación y vivienda segura están vinculados al estatus socioeconómico. Y sabemos que la falta de acceso está correlacionada con una amplia gama de afecciones.
También sabemos que las personas de raza negra en los EE. UU. experimentan y soportan el estrés crónico de las experiencias actuales e históricas del racismo sistémico y estructural. Además, sabemos que la hipertensión, las enfermedades cardíacas y otras afecciones pueden estar asociadas al estrés.
Durante la pandemia en curso, hemos visto desigualdades en la atención médica con resultados devastadores.
Las personas de color han sufrido tasas de infección, hospitalización y muerte por COVID-19 mucho más altas.
El sesgo racial en el sistema de atención médica contribuye a la calidad de la atención que reciben los pacientes de raza negra, en todos los niveles socioeconómicos. Esta misma semana hablé con un hombre negro de 51 años de edad al que le habían diagnosticado cáncer de próstata. Durante su visita al cirujano urólogo, le dijeron que los hombres negros tienen un cáncer de próstata más agresivo porque son más promiscuos. Este es un mito sumamente peligroso relacionado con siglos de explotación y el abuso del cuerpo de las personas de color. Tiene ramificaciones brutales para la atención médica. Obviamente, si su cirujano le dice que su cáncer es más agresivo porque usted es promiscuo, es difícil confiar en que su prejuicio no afectará la calidad de la atención que le brinde.
Muchos afroamericanos acceden al sistema de salud con desconfianza. Nuestra experiencia es que se nos trata diferente, que no se nos atiende equitativamente. Por lo tanto, los pacientes de raza negra no se sienten cómodos al ir al médico y, cuando lo hacen, es posible que no confíen en las recomendaciones de tratamiento del médico.
Ganar confianza como paciente
Como paciente, puede defenderse activamente y acercarse a su proveedor con expectativas positivas de toma de decisiones compartida. Pídale a un miembro de su familia que lo acompañe si es posible, o pregunte si puede participar por teléfono o video. Si consulta a un urólogo por primera vez, hay algunas preguntas simples que debe hacer:
- ¿Cuál es mi diagnóstico y cuál es el plan?
- ¿Qué más podría ser y cómo descartará otros diagnósticos posibles?
- ¿Qué debo esperar que suceda? ¿Existe alguna posibilidad de que esto se convierta en algo debilitante o potencialmente mortal?
- ¿Qué señales de advertencia debo tener en cuenta y cuándo debo hacer un seguimiento?
- ¿Qué puedo hacer para mejorar mi resultado?
Antes de su visita, puede buscar información confiable en sitios como el de la Mayo Clinic y la American Urological Association.
Hable con su proveedor de atención primaria sobre cómo mitigar algunos riesgos a través de pruebas de detección del cáncer. Es importante conocer los antecedentes familiares, ya que es un factor significativo en el riesgo de cáncer de próstata.
También es importante prestar atención a los cambios en su salud y hablar al respecto con su proveedor de atención primaria. El signo más común del cáncer de vejiga es la sangre en la orina. Las infecciones recurrentes del tracto urinario o el aumento de la urgencia y frecuencia urinaria también pueden ser indicadores.

Abordar las desigualdades en la atención médica
El sistema de atención médica puede tomar medidas concretas para abordar las desigualdades en la medicina.
Por ejemplo, la industria farmacéutica puede brindar su apoyo a más científicos de color e introducir personalidades eminentes y representantes de la comunidad negra para alentar una mayor participación en los ensayos clínicos. La actual falta de representación en muchos ensayos clínicos dificulta nuestra capacidad para comprender cómo los nuevos tratamientos pueden afectar a los pacientes de raza negra, un tema que será cada vez más importante en la era de la medicina personalizada.
Es importante aumentar la cantidad de estudiantes negros que optan por dedicarse a la medicina. Nuestros hijos deben estar expuestos a modelos a seguir que los animen a creer que ellos también pueden ser médicos. Debemos crear programas de tutoría para estudiantes de secundaria y universitarios a fin de establecer caminos claros hacia la facultad de medicina y apoyarlos después de graduarse. La R. Frank Jones Society dentro de la American Urologic Association es un vehículo para la promoción, la mejora de la representación y la investigación sobre enfermedades urológicas que afectan directamente a las comunidades de color, y la creación de oportunidades de tutoría y avance profesional para los urólogos negros.
Se deben abordar las barreras económicas que limitan el acceso a la educación médica. Los estudiantes de medicina de raza negra tienen tres veces más probabilidades que los estudiantes de medicina de raza blanca de provenir de familias donde los ingresos son inferiores a $50,000. También debe existir un enfoque holístico para quienes desean ingresar a la facultad de medicina que considere al estudiante en su totalidad, en lugar de un enfoque limitado centrado en puntajes y calificaciones.
Las facultades de medicina deben enseñar las raíces de las disparidades de salud y el contexto histórico dentro del cual se ha desarrollado la desconfianza en el sistema médico.
Esa es la forma de mejorar las competencias culturales de los médicos de raza blanca.
El prejuicio implícito debe reconocerse como un hecho de la vida. Todos somos producto de nuestro entorno y de los mensajes que nos rodearon. Enfrentar el prejuicio es el primer paso para deshacerlo y disminuir su impacto. Esa mayor conciencia también significa estar al tanto de los factores de riesgo y las disparidades relacionados con la raza para brindar atención médica competente y equitativa que pueda cerrar la brecha.
Todos los niveles de nuestra sociedad, incluido el sistema de salud, deben impulsar activamente políticas antirracistas para corregir las desigualdades actuales.
"5 hábitos de positividad"
La Dra. Oneeka Williams comparte su marco de trabajo para afrontar los desafíos.
Lea más aquí.
FOTOS DE FAITH NINIVAGGI