12 de junio de 2023
Resiliencia 101
Coverage se enorgullece de publicar columnas que comparten la perspectiva de médicas afroamericanas pertenecientes a la red de Diva Docs del área metropolitana de Boston. Hoy, la Dra. Vanessa Britto —internista y profesora adjunta de medicina, vicepresidenta asociada de vida universitaria y directora ejecutiva de Salud y Bienestar en la Universidad Brown— comparte sus opiniones con la Dra. Philomena Asante, fundadora de The Diva Docs Black Women MD Network, creadora de la galardonada serie Diva Docs para Coverage, y jefa médica entrante de Medicina Estudiantil en la Universidad de Yale/Yale Health.
Soy ciudadana estadounidense de Cabo Verde, nací en el sureste de Massachusetts y soy hija de padres que entendían el poder de la educación.
Mi madre y mi padre eran de primera generación nacidos de inmigrantes y no tuvieron la posibilidad de terminar la escuela secundaria antes de ponerse a trabajar. Cuando aún era adolescente, mi madre fue a Boston a trabajar como personal doméstico para familias acaudaladas.
Como ama de llaves, era testigo de lo que describía como "señora", la mujer de la casa, quien se ocupaba de la vida de sus hijos. Las mejores escuelas, clases de música, clases de danza y todas las actividades que realizaban esos niños para alcanzar un cierto nivel mínimo de éxito. Más adelante, recordó ese período y me dijo: "¿Sabes? Pienso en todo lo que vi y me pregunto qué pasaría si hiciera algunas de esas mismas cosas".
Cuando nací, siendo la hija menor, mi papá era soldador y mi mamá había asistido a la academia de peluquería y tenía un pequeño negocio. Tomé clases de piano, tomé clases de danza... Hice todas las cosas que ella había visto. Ella y mi padre me hicieron sentir que el mundo realmente era mío.
Me encantaba la escuela y me iba bien. Mis maestros de ciencias de la escuela secundaria les dijeron a mis padres: "Tiene capacidad. Si demuestra algún tipo de interés, oriéntenla a la medicina". Cuando llegó la hora de ir a la universidad, asistí a Dartmouth College y me encantó.
Sin embargo, al principio me sentía muy intimidada. Había asistido a una escuela pública, niña de primera generación, y de repente me encontraba entre niños que habían ido a escuelas privadas toda su vida. No me sentía a la altura de la situación.
Pero luego comencé a pasar mucho tiempo en Mass Eye and Ear con mi padre, que tenía glaucoma y era legalmente ciego. Miraba a sus médicos y pensaba: "¡Están haciendo lo que realmente quiero hacer!". Había encontrado mi vocación.
Después de graduarme de la facultad de medicina, asistí a Brown porque contaba con el mejor programa de medicina interna de atención primaria del país. Este programa realmente me enseñó a tratar al paciente como un todo, a reconocer y enfocarme en sus determinantes sociales de salud. En parte, fue eso lo que me hizo volver a Brown como directora ejecutiva de Salud y Bienestar, luego de muchos años de desempeñarme en la práctica de salud de la mujer y luego dirigir los servicios de salud de Stonehill College y Wellesley College.

¿Qué hace un centro de salud estudiantil?
Como directora ejecutiva de los servicios de Salud y Bienestar de Brown, superviso cinco áreas con un personal de aproximadamente 200 integrantes: servicios de salud, asesoramiento, servicios médicos de emergencia, promoción de la salud y servicios de accesibilidad para estudiantes. Todos trabajan en equipo —utilizando un modelo integrado— para satisfacer las necesidades de los estudiantes.
Tenemos médicos de atención primaria, personal de enfermería y médicos clínicos, un laboratorio, rayos X y una farmacia completa. En lo que respecta al asesoramiento, contamos con un sólido equipo de psicoterapeutas y psiquiatras, además de un residente de psiquiatría.
Nuestro sólido equipo de promoción de la salud respalda un modelo de justicia social que incluye, por ejemplo, la defensa de los estudiantes que han sufrido daños como resultado de la violencia interpersonal. Abordamos todo el espectro de atención, desde la prevención hasta la crisis.
Respaldamos y brindamos atención a 10,000 estudiantes universitarios, graduados y estudiantes de medicina. Tenemos estudiantes de edad tradicional además de estudiantes que regresan, algunos en sus 50 o 60. Todos los estudiantes inscritos tienen acceso a todos nuestros servicios, los siete días de la semana, desde la mañana hasta la noche, sin cargo ni copago.
Suelo decirles a los estudiantes: "No existen las puertas equivocadas. Si vienes y en realidad no sabes lo que necesitas o a dónde deberías acudir, te ayudaremos".
¿Por qué es importante un servicio de salud universitario?
Para muchos estudiantes, especialmente para los estudiantes internacionales o los estudiantes que provienen de comunidades de escasos recursos, un servicio de salud universitario puede ser la única alternativa de atención médica disponible para ellos.
Nuestro objetivo es ofrecerles a los estudiantes oportunidades de atención y, fundamentalmente, que aprendan a cuidar de sí mismos.
Les ayudamos a desarrollar habilidades para la vida, entre ellas cómo utilizar el sistema de atención médica, cómo funcionan los seguros, y por qué la nutrición, el bienestar y el descanso son importantes. Todos estos factores son tan importantes como los contenidos académicos.
Por supuesto, es importantísimo para nuestro trabajo estar conectados con el trabajo de nuestros socios del campus en el "lado académico de la institución". Quienes pertenecemos a este campo sabemos que los estudiantes no pueden comprometerse con sus estudios a menos que estén sanos. La mente y el cuerpo son una misma cosa y funcionan en coordinación.
¿Cuáles son algunos de los desafíos clave de salud para los estudiantes en 2023?
A menudo, los estudiantes universitarios experimentan niveles elevados de estrés relacionados con cambios en su estilo de vida, carga académica y nuevas relaciones. Durante la pandemia en particular, hemos visto cómo estas presiones derivaron cada vez más en problemas de salud mental.
El estudio Healthy Minds Study, que recopila datos de 373 campus de todo el país, detectó que más del 60% de los estudiantes universitarios cumplía el criterio para al menos un problema de salud mental, entre ellos ansiedad, depresión, trastornos de la alimentación y uso de sustancias.
Tenemos recursos para brindar apoyo a nuestros estudiantes: por ejemplo, en el caso de un estudiante que debe afrontar un trastorno de la alimentación, podemos ayudar a armar un equipo —un clínico, un terapeuta o psiquiatra y un nutricionista— y, si es necesario, derivar al estudiante a terapia intensiva ambulatoria. Fundamentalmente, podemos ayudar a los estudiantes a encontrar el equilibrio y reconocer cuándo es hora de tomar un descanso y enfocarse en el bienestar.
También ayudamos a los estudiantes a sentirse socialmente conectados. Tener una conexión significativa con sus pares es muy importante, ya sea en un equipo o con un grupo de estudiantes, o de la forma que fuere. Los estudiantes necesitan cuidarse mutuamente, fomentar el sentido de comunidad, sentirse conectados con las demás personas y saber que son importantes.
La atención médica sexual y reproductiva también es importante. Proporcionamos dispositivos intrauterinos y otros anticonceptivos reversibles de acción prolongada. Realizamos exámenes de detección de infecciones de transmisión sexual, incluida la viruela símica. También ofrecemos atención médica para personas transexuales. Además, desarrollamos planes de atención especializada para estudiantes con enfermedades crónicas graves que necesitan el apoyo y cuidado de un equipo médico a largo plazo. Pensamos detenidamente en las necesidades de nuestros estudiantes e intentamos hacer que su experiencia con la atención médica sea lo más ágil posible.
Sabemos que los estudiantes aprenden mejor unos de otros y por eso contamos con una red de programas de educadores de salud entre pares respaldados por nuestro equipo de promoción de la salud. Apuntamos a que la representación en esos programas sea amplia e inclusiva para todos los estudiantes: alumnos universitarios, graduados, internacionales, que regresan, etc.
También trabajamos estrechamente con la oficina de participación de padres y familias en la División de Vida Universitaria para ayudar a los padres a preparar a sus estudiantes para la transición de convertirse en defensores de su propia salud física y mental.
Superar los obstáculos en la atención
En los EE. UU., vemos disparidades raciales y étnicas en una amplia variedad de afecciones producto de los obstáculos en la atención con raíces profundas en el racismo estructural.
Además, sabemos que los estudiantes universitarios que deben enfrentar inseguridad alimentaria o problemas financieros pueden experimentar una mayor necesidad de atención y más obstáculos para acceder a ella.
Los factores estresantes que experimentan los estudiantes de color, en particular aquellos de bajos ingresos o de primera generación, pueden no recibir tratamiento a una tasa desproporcionada, lo que impacta significativamente en la salud y el bienestar.
Podemos ayudar a abordar estas disparidades.
Para comenzar, es importante que los centros de salud estudiantil y los centros de asesoramiento trabajen para ser lo más diversos posible de modo que los estudiantes puedan verse reflejados en sus proveedores de atención médica.
También es importante lidiar con la humildad cultural. Necesitamos escuchar para ponernos en el lugar de nuestros estudiantes. Debemos reconocer que es intimidante estar en un entorno de poder y privilegio. Los estudiantes podrían no saber con certeza si su seguro cubre su atención, si los entenderán, si se respetará su privacidad o si realizar una consulta a un servicio de salud podría afectarlos académicamente. Es importante estar al tanto de esas inquietudes para escucharlas y abordarlas.
Además, es importante que los proveedores de atención médica de la universidad interactúen con la comunidad universitaria, realicen actividades de apoyo y estén presentes donde están los estudiantes para que nos vean y nos familiaricemos con ellos. Los estudiantes necesitan saber que entendemos su situación, que los comprendemos.

¿Cómo pueden los centros de salud universitarios ayudar a preparar a los estudiantes para el "mundo real"?
Parte de nuestra misión es ofrecer a los estudiantes las habilidades para la vida que necesitarán cuando ya no estén con nosotros. ¿Qué deben saber los estudiantes para cuidar de sí mismos? ¿Qué necesitan saber para cuidar de sus familias? Más allá de descansar bien y tener buenos hábitos de alimentación y bienestar, ¿cómo pueden prepararse para las grandes decepciones de la vida?
Pensamos en los desafíos profesionales que enfrentarán, incluso los estudiantes más talentosos, y cómo prepararse para ellos: "Habrá momentos en los que trabajarán muy arduamente, y aun así no obtendrán el empleo o la beca o el ascenso que desean. Eso no significa que eres una persona terrible ni que tu vida está en ruinas".
Pensamos en la gran pregunta: ¿Cómo incorporar la resiliencia en la vida de los estudiantes, en su bienestar?
Podemos ayudar a los estudiantes —y a los padres y personal docente— a comprender la importancia de la conexión, la importancia de la resiliencia, la importancia de la gracia, la importancia de la perspectiva. Enseñar esos valores fundamentales los ayudarán durante toda su vida. Sin esos valores, nosotros, como cultura, la pasaremos mal.
Es una oportunidad importantísima para estar presentes en un momento de la vida de nuestros estudiantes en el que realmente podemos marcar la diferencia.
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FOTOS DE FAITH NINIVAGGI