27 de febrero de 2025
El camino del trauma a la esperanza
Coverage se enorgullece de publicar columnas con perspectivas importantes de las mujeres médicas negras que pertenecen a la red Diva Docs del área metropolitana de Boston. Hoy, la Dra. Nicole Christian-Brathwaite, psiquiatra, comparte sus pensamientos con la Dra. Philomena Asante, líder de Diva Docs Boston y creadora de la serie Diva Docs para Coverage.
Al igual que muchos de mis pacientes, mi camino hasta ser psiquiatra comenzó con dolor. En mi último año de la universidad, contraje un tipo grave de tuberculisis que me llevó a estar aislada y hospitalizada por más de dos meses. Esa experiencia cambió mis perspectivas en relación a la medicina. Cambió mi persepción de lo que significa ser médico y reforzó mi compromiso para convertirme en una.
Pero antes de ingresar a la facultad de medicina, pasé un año enseñándoles a niños en un vecindario de bajos ingresos de Filadelfia. Aprendí algo fundamental. Los niños que más dificultades tenían en la escuela no eran los niños que tenían problemas físicos o médicos importantes, sino aquellos que estaban lidiando con un trauma significativo. Esos eran los niños que llegaban al consultorio de la enfermera con dolencias físicas. Esos eran los niños que faltaban a la escuela, que no tenían un buen desempeño o que se portaban mal. Trabajar con niños que a menudo se los etiquetaba como "difíciles" u "opositores", pero que en realidad estaban atravesando un dolor emocional significativo, me hizo dar cuenta de que quería ser una psiquiatra.

Como afroamericana con padres que eran activos en nuestra comunidad, ya era bastante consciente de las necesidades sin cubrir en las comunidades de minorías y de bajos ingresos con atención médica insuficiente. Mis mentores en la facultad de medicina me ayudaron a explorar oportunidades para llevar adelante investigaciones sobre el trauma en la comunidad que rodea a la Universidad de Pittsburgh, como también en Honduras, México y Ghana. Fui afortunada de poder estar acompañada durante mi residencia y beca en el Massachusetts General and McLean Hospital por el mentor Dr. David Henderson, que ahora es jefe de psiquiatría en el Boston Medical Center. Ser una de las pocas residentes afroamericanas en el MGH/Mclean fue clave para tener orientación y apoyo de mentores de color.
Posteriormente me convertí en fundadora y directora general de Well Minds Consulting Co., que educa a líderes universitarios y de escuela secundaria sobre salud mental y trauma, bienestar y cuidado personal, perjuicios implícitos y comprensión de enfermedades mentales en niños de color. Me desempeñé como asesora en escuelas y universidades, que incluyen Mass College of Pharmacy, William James y Lesley University. Ayudo al personal a entender mejor las necesidades de la diversa población de estudiantes y el impacto del trauma, la raza y la cultura sobre la salud mental. También atiendo a pacientes en mi consultorio privado y hago telepsiquiatría.
Creo que el adecuado tratamiento para la salud mental puede salvar vidas. Salvó la mía.
Mi pasión sigue siendo la exploración del trauma en los niños, y las desigualdades éticas, raciales y socioeconómicas que pueden contribuir a que el trauma perdure en la edad adulta. Mi población de pacientes va desde los 7 a los 70 años.
Obstáculos de acceso a un tratamiento
Los afroamericanos presentamos afecciones de salud mental con una tasa equivalente a cualquier otra persona, pero los estudios han descubierto que tenemos menos acceso a servicios de salud y salud mental, hay menos probabilidad de que busquemos atención y tenemos más probabilidad de recibir cuidado médico de poca calidad cuando buscamos un tratamiento. Más del 37 % de las personas blancas, pero solo el 25 % de afroamericanos, recibe tratamiento para un problema de salud mental o abuso de sustancias. Hay más probabilidades de que posterguemos buscar un tratamiento de salud mental y de terminarlo de forma anticipada si iniciamos uno.
¿Por qué?
- Enfrentamos perjuicios implícitos en la medicina y la salud mental, acceso limitado a tratamientos en comunidades de color y falta de humildad cultural y entendimiento por parte de los médicos. Por ejemplo, algunos médicos tal vez desconozcan que los afroamericanos son más propensos a manifestar físicamente los síntomas de salud mental y estrés en comparación con los pacientes blancos. La ansiedad puede manifestarse con palpitaciones, mareos, náuseas o dolores de cabeza crónicos. Con frecuencia los afroamericanos buscan cuidado médico de proveedores de atención primaria mucho antes de buscar atención de salud mental. Si un proveedor de atención primaria no es culturalmente consciente de cómo viven los afroamericanos, tal vez mal interprete esos signos, los desestime y fracase al momento de hacer los referidos correspondientes. Eso es muy dañino. Estudios han demostrado que las tasas de recuperación de PTSD y depresión de los afroamericanos son mucho más bajas que las tasas de los pacientes blancos.
- Los afroamericanos también pueden ser disuadidos de expresar sus vulnerabilidades o de buscar tratamiento debido al estigma que gira en torno al compartir "un asunto personal" con gente "que no pertenece a la familia". También enfrentamos estereotipos dañinos: por ejemplo, que los hombres negros dudan en demostrar sus emociones y se rehúsan a buscar ayuda o aceptarla y que las mujeres negras nunca necesitan ayuda y hacen todo por su cuenta. Es posible que nos hayan hecho creer que no podemos poner al descubierto nuestra vulnerabilidad ni pedir ayuda.
Una vez le dije a una paciente: "Oh, eres muy fuerte". Su respuesta me resonó: "Ajá, pero estoy cansada de ser tan fuerte. No quiero tener que ser demasiado fuerte".
Es posible que asumamos que incluso si estamos muy traumatizados, se supone que tenemos que esforzarnos porque nuestros padres y abuelos lo hicieron.
Lo sé por experiencia propia. Después del nacimiento de mi primer hijo, padecí una gran depresión posparto y me rehusaba a buscar tratamiento. Le temía al estigma. Era una psiquiatra que predicaba por otros, desde hacía mucho tiempo, y no revelaría cuánto dolor sentía. Me permití sufrir por meses. Alrededor de tres meses de posparto, y recién ahí me di cuneta de que si no buscaba tratamiento, no iba a sobrevivir. La terapia y los medicamentos salvaron mi vida. - Los afroamericanos también podemos resistirnos a buscar tratamiento para nuestros hijos. Puede existir la preocupación de que si un niño es examinado o evaluado por una discapacidad de aprendizaje o un problema de salud mental sea "etiquetado". Siempre les digo a las familias que es mejor saber que desconocer. Les recuerdo a los padres: los niños afroamericanos a menudo son disciplinados por comportamientos para los que los niños blancos recibirán tratamiento. Si hay preocupaciones subyacentes, es mucho mejor identificarlas a tiempo, para que nuestros niños puedan recibir el apoyo que necesitan. Este mito de que no podemos permitir que nuestros hijos sean evaluados los lastima a largo plazo. La falta de evaluación y tratamiento puede derivar en el etiquetado inadecuado y una dura disciplina en lugar de apoyo.
Es importante recordar: No hay ninguna diferencia intrínseca entre la resiliencia psicológica de los afroamericanos y los estadounidenses blancos. Desafortunadamente experimentamos más factores estresantes. Las presiones socioeconómicas, el racismo y las microagresiones en el lugar de trabajo son estresantes significativos que se ha demostrado que aumentan el riesgo de enfermedad mental en los afroamericanos.
Cuándo buscar ayuda
Busque ayuda si descubre que hay cambios importantes en su nivel de funcionamiento o una disminución en su capacidad para responder al estrés.
Uno de los primeros lugares en el que podemos identificar desafíos emocionales y de salud mental en los niños es en la escuela. ¿Han caído repentinamente sus notas? ¿Están mucho más irritables o enojados? ¿Se aíslan? ¿Dicen cosas como "no me importa lo que me pase"? ¿Se ven o sienten desesperanzados? ¿Les resulta difícil concentrarse porque sus pensamientos no paran o tienen pensamientos intrusivos?
Para los adultos: ¿Está cambiando su desempeño laboral? ¿Faltan más al trabajo? ¿No pueden completar tareas como lo harían normalmente? ¿Desmejoró su higiene? ¿Está su casa repentinamente desorganizada? ¿Cambió su apetito y han perdido peso o subido bastantes kilos? ¿Se aíslan? ¿Están usando sustancias para controlar el dolor? Todo eso son señales preocupantes.

¿Cómo puede encontrar el proveedor de salud mental adecuado?
Es importante que se sienta cómodo con su terapeuta o psiquiatra. Sea un consumidor informado. Infórmese sobre los tipos de terapia. Haga preguntas. Si está lidiando con un trastorno bipolar o PTSD por ejemplo, pregúntele al terapeuta cuál es su enfoque.
Si el racismo ha sido un problema en su vida, y para más del 95 % de las personas negras lo ha sido, pregúntele al terapeuta: ¿Se siente cómodo al hablar sobre la raza y las experiencias con el racismo? Es importante que sea sincero con su médico.
Hay recursos para buscar terapeutas. Una organización llamada Therapy for Black Girls está conformada por mujeres terapeutas, principalmente negras, que están interesadas en apoyar y brindar cuidado a las mujeres negras. InnoPsych, un nuevo sitio web creado por el psicólogo afroamericano el Dr. Charmain Jackman en Massachusetts, ofrece una lista de terapeutas y psiquiatras de color de todo el país. Muchos terapeutas y psiquiatras figuran en Psychology Today, que le permite buscar por sexo, ubicación, raza, etnia u orientación sexual. La Association of Black Psychologists también tiene una lista de terapeutas. Families for Depression Awareness ofrece recursos para los miembros de familias de personas con depresión.
Recuerde: Siempre hay ayuda a su disposición.
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FOTOS DE FAITH NINIVAGGI