30 de oct. de 2020
Cómo cuidar a los bebés más pequeños
Coverage se enorgullece de publicar columnas que comparten la perspectiva de médicas afroamericanas pertenecientes a la red de Diva Docs del área metropolitana de Boston. Hoy, la Dra. Karen McAlmon, neonatóloga en el Winchester Hospital y el Beth Israel Deaconess Medical Center, y directora de la Red de Neonatología Beth Israel Lahey, comparte sus opiniones con la Dra. Philomena Asante, líder de Diva Docs Boston y creadora de la serie Diva Docs para Coverage.
Nací en Brooklyn, N. Y., y soy hija de inmigrantes de Panamá. No había médicos en la familia; de hecho, ni siquiera íbamos al médico con mucha frecuencia. A mis padres les importaba mucho la educación y yo era un ratón de biblioteca que pensaba que podría ser maestra. Obtuve una beca de un programa llamado A Better Chance, que envía a estudiantes de color a escuelas públicas independientes o suburbanas; en mi caso, Concord Academy, la que me abrió los ojos a las posibilidades del mundo. De allí, fui a la Universidad Stanford, donde me enamoré de la ciencia. Trabajé como voluntaria en el Lucile Packard Children's Hospital y me di cuenta de que podía combinar mi deseo de enseñar, mi amor por la ciencia y mi interés en trabajar con niños al convertirme en médica. Luego asistí a la Facultad de Medicina de Harvard, donde descubrí que realmente me gustaba la neonatología.

Los neonatólogos son pediatras que se especializan en el cuidado de los recién nacidos, en especial, los que nacen antes de la fecha prevista, incluso con tan solo 22 o 23 semanas. Los cuidamos hasta que dejan el hospital, a veces durante meses.
Los neonatólogos no solo cuidamos a los recién nacidos, sino a toda la familia cuando la situación es crítica y podemos marcar una gran diferencia. La mayor alegría es poder enviar a un bebé sano a casa, con la expectativa de que tendrá una vida productiva.
Sin embargo, hay más muertes en neonatología que en casi cualquier otra especialidad de la pediatría. Aun así, he aprendido que se puede marcar una diferencia para cada bebé. Nosotros, el equipo médico, a menudo somos las únicas personas, más allá de los padres, que conocen a ese bebé durante su vida, sin importar lo corta que sea, y eso genera un lazo duradero.
Cómo el racismo afecta a los bebés más pequeños y a sus madres
En neonatología, como en casi cualquier otra área de la medicina en los EE. UU., existen desigualdades raciales. No son desigualdades causadas por la raza, sino por el racismo.
En este país, el racismo ha producido segregación, y ha restringido el acceso a vivienda, alimentos saludables, empleo, educación y atención médica. Estos se denominan "determinantes sociales de la salud", factores que pueden asociarse a afecciones físicas y de salud mental. El estrés del racismo en sí también produce efectos psicológicos que se han descrito como un "desgaste" que puede acortar la vida.
Los investigadores han descubierto resultados desproporcionadamente adversos, entre ellos, bajo peso al nacer y parto prematuro en mujeres afroamericanas, incluso cuando el acceso al cuidado sea igual. Las mujeres afroamericanas con ingresos, profesiones y educación similares a las de las mujeres blancas de su edad han enfrentado un obstáculo que esas mujeres blancas no: el racismo institucional e individualizado que puede causar un estrés constante, tóxico y perdurable. Vemos índices más altos de enfermedades, entre ellas, hipertensión y diabetes entre mujeres afroamericanas. Estas pueden complicar un embarazo y generar afecciones que amenacen la vida tanto de la madre como del bebé.
Los índices de complicaciones por prematuridad son mayores en niños afroamericanos: estos tienen un riesgo dos veces mayor de morir por hemorragia intraventricular, o hemorragia cerebral, que los bebés blancos. Un estudio reciente descubrió una mayor concentración de hemorragia intraventricular en los recién nacidos de vecindarios donde había mayores concentraciones de minorías a causa de un historial de políticas de segregación racial. Además, los investigadores han descubierto una mayor incidencia de sepsis de aparición tardía, una detección menos oportuna de la retinopatía del prematuro (una enfermedad que puede llegar a causar ceguera a raíz del desarrollo anormal de los vasos sanguíneos de la retina) y una mayor incidencia de la enterocolitis necrotizante (una enfermedad devastadora que afecta el intestino) en los bebés prematuros afroamericanos en comparación con sus contrapartes de raza blanca.
Dos factores pueden ayudar a mejorar los resultados de los bebés prematuros antes de nacer: el uso de esteroides prenatales para ayudar a la maduración de los pulmones y otros órganos, y el uso temprano de la cesárea si un bebé está en peligro. Históricamente, hubo un menor uso de ambas técnicas en mujeres afroamericanas; sin embargo, las tendencias ahora muestran una mejora gracias a una mejor estandarización de las medidas de calidad y el uso de las mejores prácticas. Sabemos que la capacitación para ayudar a los médicos clínicos a seguir uniformemente los estándares, más allá de la raza, pueden ayudar a disminuir las desigualdades.

Cómo abordar las desigualdades
En medicina, si piensa que algo es importante, debe medirlo, hacer un seguimiento y evaluar las tendencias. Necesitamos medir los procesos y los resultados dentro de la neonatología y dentro de toda la medicina, al estratificar por raza. Deberíamos tener medidas de mejora de la calidad vinculadas a las desigualdades raciales en la medicina y nuestros datos deberían informarse públicamente para garantizar la rendición de cuentas.
(Este año, estamos viendo un ejemplo contundente de lo importante que es hacer un seguimiento de las desigualdades con el COVID-19, donde hemos descubierto que la población de color está desproporcionadamente en riesgo).
Para lograr un cambio, necesitamos saber si existen diferencias en el tratamiento y los resultados entre la población general y la población de color en nuestros hospitales, y dónde nos encontramos con respecto a los hospitales comparables.
Por ejemplo, en la actualidad, los organismos de acreditación exigen que los hospitales hagan un seguimiento de los índices de lactancia y cesárea; dichos índices también deben rastrearse según la raza.
También sabemos que los prejuicios inconscientes pueden afectar la prestación de atención médica a las personas de color. Necesitamos aumentar la competencia cultural de los médicos, empezando por las facultades de medicina y siguiendo con los hospitales. Las instituciones deben comprometerse a capacitar a todos los miembros de los equipos médicos para reconocer y prevenir los prejuicios implícitos, y garantizar que su personal brinde la misma atención a todos los que ingresen y necesiten dicha atención, en especial, los más vulnerables: los bebés. La capacitación ayuda a aumentar el entendimiento, el respeto y la empatía, los que fortalecen las relaciones entre médicos y padres. Eso optimizará el cuidado de los bebés y nos permitirá formar alianzas con las familias para mejorar la salud de los niños.
Qué pueden llegar a preguntar las familias el primer día en que un recién nacido es internado en la UCIN
- ¿Quién es el médico a cargo del cuidado de mi bebé? Usted querrá saber quién es y poder hablar con él o ella. Usted querrá saber cómo se comunicará con usted acerca del curso de tratamiento de su bebé. También querrá que el equipo neonatal sepa que usted está comprometido e involucrado, aunque esté separado de su bebé mientras se encuentra en la UCIN.
- ¿Cómo puedo cuidar a mi bebé mientras está en la UCIN? ¿Puedo cargar a mi bebé, piel a piel, lo que se conoce como "método madre canguro"? Se ha demostrado que esto tranquiliza a los bebés, baja su ritmo cardíaco y disminuye su frecuencia respiratoria. El método madre canguro puede emplearse incluso en bebés muy pequeños y enfermos (y tanto las mamás como los papás pueden hacerlo). ¿Qué tan a menudo puedo estar en la unidad? ¿Podré cambiar su pañal y tomar su temperatura? ¿Puedo ir a las rondas?

- ¿Qué recursos hay disponibles para ayudarme a atravesar la hospitalización y el cuidado de mi bebé después del alta? ¿Puedo hablar con un asistente social? ¿Qué necesito preparar en mi hogar? ¿Para qué servicios es elegible mi bebé?
Tener a un bebé en la UCIN es sumamente estresante. Los padres deberían saber que es normal sufrir fluctuaciones emocionales y una sensación de duelo y pérdida por la experiencia de parto que esperaban tener. Es importante asegurarse de tener apoyo para toda la familia, incluidos los hermanos mayores.
Intervención temprana
Massachusetts cuenta con un programa de intervención temprana, administrado por el Departamento de Salud Pública, el cual ofrece un seguimiento del desarrollo de los bebés que están en riesgo, ya sea por ser prematuros, estar expuestos a sustancias o tener complicaciones de desarrollo debido a problemas cromosómicos o de otro tipo. Hasta los 3 años de edad, los niños son elegibles para una intervención temprana. El bebé es evaluado en su hogar para determinar si tiene necesidades que podrían satisfacerse a través de un equipo multidisciplinario. Ese equipo puede incluir a un miembro del personal de enfermería, o un terapeuta ocupacional, un fisioterapeuta o un terapeuta del habla que, durante el primer año o más, visitará el hogar, y después de los 2 años, podrá brindar atención en un centro. Este programa es accesible para todos, sin importar sus ingresos. Es un excelente programa que les brinda a los niños los recursos que necesitan para un desarrollo óptimo.
El regreso a casa
Como neonatólogos, nos conectamos con pediatras para asegurarnos de que los bebés tengan la atención de seguimiento apropiada. No hay mayor alegría que poder enviar a un bebé sano a casa, con el cuidado que necesita y merece.
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FOTOS DE LA Dra. McALMON Y LA Dra. ASANTE POR FAITH NINIVAGGI