13 de nov. de 2019
Mochilas llenas de amor
Una madre está sentada en una silla plegable en un depósito de alimentos atiborrado, justo a la salida del comedor del Rebecca Johnson Elementary School en Springfield.
Habla cariñosamente de su hija de 14 años, que tiene autismo junto con otras afecciones.
"Además, mi hija tiene problemas sensoriales graves; esto significa que solo puede tolerar determinada dieta", cuenta.
"Básicamente, soy su única defensora. Y tienen que saber que mi hija es mi vida. También soy víctima de violencia doméstica y, además, sobreviviente de cáncer.
En este momento, mi hija y yo vivimos en un pequeño departamento de YWCA. Me enteré del Backpack Program básicamente de boca en boca".
"Me propuse encontrar a esta mujer, y todo lo que tengo para decir es gracias a Dios que lo hice".
El rostro de Joyce Lesieur se ilumina con cariño y agradecimiento por esta madre soltera, lo suficientemente joven como para que fuera su hija.
"Estoy tan contenta de que me haya encontrado", dijo.
Sobre la mesa que las separa hay una mochila azul de nailon que pronto estará llena de suministros para el fin de semana para alimentar a la joven estudiante y calmar la ansiedad de la madre.
A Joyce Lesieur le gusta decir que tiene 69 años y medio, que es veterana de la compañía de servicios de alimentación, Sodexo, y que finalmente encontró su misión en la vida. En 2016, un gerente de Sodexo la sacó de su jubilación para convetirse en la cara del "Backpack Program" de la empresa que funciona en todo el sistema de escuelas públicas de Springfield.

"El Backpack Program es un socio silencioso que ayuda a los estudiantes de escuelas públicas de Springfield y a sus familias", cuenta este gerente, Mark Jeffrey.
El distrito, que tiene los porcentajes más altos de estudiantes con dificultades económicas en el estado, ofrece desayunos y almuerzos gratis a sus 26,000 estudiantes mientras están en la escuela.
El concepto del programa es simple: enviar a casa los viernes a un niño con necesidades con la mochila llena de alimentos variados balanceados para complementar lo que sería la cuota alimentaria de su fin de semana.

"En Springfield, los niños tienen su desayuno y almuerzo gratis todas las semanas. La idea de la mochila es ofrecerles opciones balanceadas cuando no están en la escuela", explicó Joyce.
"No necesariamente es comida para todo el fin de semana", contó Joyce, "ni tampoco es comida para toda la familia". Pero sirve para complementar lo que la familia tiene en la alacena para el viernes, sábado y domingo.
"Por ejemplo", comentó, "trato de asegurarme el balance proteico con latas de sopa y atún". "Hay arroz y frijoles, chile, pollo, macarrones y queso... al menos seis o siete paquetes en una mochila", contó. "Por supuesto que las subvenciones que hemos podido recibir de socios como Blue Cross Blue Shield of Massachusetts han sido de gran ayuda para poder comprar más alimentos en el Banco de Alimentos para que lleguen a las mochilas".
"Tenemos el compromiso de respaldar la salud de todos los residentes de Massachusetts", dijo Jeff Bellows, vicepresidente de asuntos públicos y de ciudadanía corporativa de Blue Cross. "Un aspecto fundamental de ese objetivo es abordar la inseguridad alimentaria. Estamos agradecidos por el trabajo de Joyce y todo el trabajo que realiza el sistema de escuelas públicas de Springfield para ayudar a familias en situación de vulnerabilidad en nuestra comunidad".
Joyce Lesieur es la personificación del dicho "Nos ganamos la vida de lo que recibimos y la vivimos en virtud de lo que damos".
Perdió a su hijo hace un año por sobredosis y seis meses después el mejor amigo que dio el discurso de despedida en el funeral de su hijo sufrió la misma embestida.
"Todos luchamos con las dificultades que nos presenta la vida", dijo Joyce. "Ya tuve mi parte, pero pensar en algún momento que un trabajo sería una bendición, es más que suficiente".
"Hace unos 13 años hice algunos cambios profundos en mi vida esperando algún día poder jubilarme o al menos tomarme la vida con más calma".
"Y aquí estoy", contó, "cerca de los 70 y jubilada con un trabajo perfecto".
"No solo ayudo a los demás, y niños en particular, sino que el trabajo me ha ayudado de más formas de las que podría explicar".
"Pensar que 15 años atrás diría que mi trabajo sería una bendición es algo que jamás me hubiera imaginado. Y sin embargo aquí estoy, agradecida de tener un trabajo, sin mencionar que ha sido para mí como un salvavidas".
Llena más de 300 mochilas que cruzan la ciudad todos los viernes.
"Así es cuando la cooperación de la escuela ayuda muchísimo", comentó Joyce. "Solo quiero asegurarme de que los niños y las familias que podrían beneficiarse con el programa, reciban el beneficio".
Está muy agradecida por la asistencia que recibe de un grupo de jóvenes voluntarios de FoodCorps en Springfield.
"¿Cómo no lo haría cuando sé que hay familias necesitadas?", dice el miembro de servicios de FoodCorps Alexander Colon. "Especialmente cuando yo era parte del programa hace años. Sé lo que es necesitar ayuda adicional para sobrevivir".
El Backpack Program es anónimo. Ni Joyce ni los voluntarios de FoodCorps que ayudan a llenar las mochilas conocen la identidad de los beneficiarios.
Por lo general, las remisiones están a cargo de trabajadores sociales escolares en cada una de las escuelas, que entregan a Joyce la cantidad de mochilas que hace falta llenar.
El trabajo ideal de Joyce Lesieur en estos momentos cubre esa necesidad.
"Tengo que ocuparme", cuenta. "Es lo que siento. Hay muchos niños con hambre en esta ciudad. Si puedo hacer algo, lo haré".
FOTOS DE JOYCE LESIUER POR CHRISTOPHER EVANS